Cada vez toleramos menos el aburrimiento.
Antes podíamos esperar.
Ahora, cualquier pausa incomoda.
🧠 El cerebro se acostumbra rápido a recompensas inmediatas:
scroll, videos cortos, notificaciones, estímulos constantes.
Y cuando todo es rápido…
lo lento empieza a sentirse insoportable.
Leer.
Estudiar.
Estar en silencio.
Incluso pensar.
📚 Anna Lembke (2021) explica que la sobreestimulación dopaminérgica modifica nuestra tolerancia al placer, la espera y el esfuerzo.
No es que “ya no podés concentrarte”.
Es que tu cerebro se acostumbró a otra velocidad.
📱 ¿Cuánto tiempo podés estar sin mirar el celular?